martes, 9 de enero de 2007

Wide awake


"Mi cerebro no se apaga. Y no puedo controlar a dónde va, ni durante cuánto tiempo".

Alan Berliner tiene insomnio. Pero en lugar de aturdir a su mujer todas las mañanas contándole las inquietudes que le golpean por la noche, ha hecho una película. Y lo que podría ser un ejercicio de egocentrismo audiovisual, en sus manos se convierte en una exploración de las posibilidades del cine como medio para alcanzar lo universal a través de la introspección.

Berliner llevaba años obsesionado con su insomnio y decidió enfrentarse a él con la cámara (y el montaje). Suena a pasatiempo provocado por el hastío de las noches de ojos abiertos, pero va mucho más allá. Wide awake funde vídeos caseros, imágenes de archivo, anuncios de televisión, material de making of, entrevistas con expertos y recreaciones de sueños para ilustrar el insomnio en Alan Berliner, que se convierte en el insomnio a secas, el insomnio como fenómeno.

"Busco a alguien que me diga por qué todo el mundo sabe dormir menos yo".

Berliner ha aprendido a reconducir su vigilia involuntaria hacia la creación. Y quizás ya no sabe crear de otra manera. Puede que la tensión nocturna se haya convertido en adictiva. Igual las mañanas y las tardes empiezan a tomar forma de transición hacia ese espacio en el que cabe la sorpresa. ¿Y si en realidad no quisiera salir del insomnio?

"Para los que duermen bien, dormir es la huida del campo de batalla. Para mí, dormir es el campo de batalla".

Estreño en España de Wide awake y masterclass de Alan Berliner, en Punto de Vista.

2 comentarios:

Efrén dijo...

Un final un poco esquizofrénico, ¿no? El poeta frente al gestor...

señorita de la casa Colbert dijo...

El que piensa transmitir un arte, consignándolo en un escrito, y el que cree a su vez tomarlo de éste, como si estos caracteres pudiesen darle alguna instrucción clara y sólida, me parece un gran necio y seguramente ignora el oráculo de Ammon, si piensa que un escrito pueda ser más que un medio de despertar reminiscencias en aquel que conoce ya el objeto de que en él se trata. (Sócrates a Fedro en el diálogo platónico del mismo nombre)