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martes, 27 de febrero de 2007

Hasta otra, Perlov

Ayer terminó "Conocer a David Perlov", uno de esos mini-ciclos, proyecciones especiales, que este año ha programado Punto de Vista. A juzgar por la asistencia , buena parte del público ha optado por las otras secciones; ojalá hubiese conocido antes Diario para decirle a la gente que iba a perderse una oportunidad única. Cuando esta tarde lleguen las 20:00, 20:15, 20:30, seré una huérfana de Perlov. Sólo me queda esperar que se cumpla la petición a Yael de que el año que viene lleguen a Pamplona En Jerusalén y My stills.

"Conocer a David Perlov", y así ha sido. Después de las proyecciones me he encontrado hablando con la gente sobre Mira y Naomi, Jean-Marc y Julio (su madre y su hija, su yerno y su amigo). Conforme pasaban los minutos, reconocía a Naomi y Yael, su rostro se convertía en un terreno transitado al que tenía sentido regresar para reencontrarse y para seguir avanzando. Y después están el resto de las caras: la incomodidad, la tensión, la naturalidad, la actuación. La cámara de Perlov echa por tierra cualquier posible artificio y desnuda a quien desfila delante de ella.

La mirada editada de Perlov crea un mundo con sentido en sí mismo a base de elegir qué atrapar y de atrapar lo que le elige. La inmediatez golpea de la misma manera en que a él le golpea la realidad, y de tu ojo al ojo de Perlov no hay más que tiempo.

sábado, 24 de febrero de 2007

Retrato del artista como moviola (II)

Un día, David Perlov decidió dejar de hacer cine y empezar a hacer cine. Era 1973 y estaba harto del cine oficial y de las restricciones que le imponía el sistema israelí. Se compró una cámara de 16 mm y miró por su ventana. También miró en su casa, en aeropuertos y en parques; miró en Sao Paulo y miró en Jerusalén; miró desde el balcón y miró desde un coche. Entre la vida y su ojo, siempre la cámara.

En el primer capítulo de su Diario, David Perlov muestra cuatro años en una hora. Nos deja que conozcamos qué supone que tu país esté inmerso en una guerra (la del Yom Kippur), o cómo se rastrea la juventud tras veinte años sin pisar sus escenarios, o la desesperanza que produce saber que nadie quiere dejarte hacer lo que puedes hacer.

Estáis a tiempo de ver los capítulos 3, 4, 5 y 6. Mañana y pasado, domingo y lunes, a las 20:00 en Golem Yamaguchi.