Se estaban apagando las luces y a algún sitio había que ir. Hacía frío, llevaba horas siendo de noche y rebosábamos documentales, pero el consenso simplemente sucedió y acabamos juntando mesas en un bar. Nadie entendía dos de cada cinco palabras que salían al aire, pero estábamos todos muy sociables después de ver la película más descorazonadora del festival.
La verdad es que nos olvidamos pronto de los cadetes rusos y nos dedicamos a elegir cerveza de entre docenas de posibilidades. Fascinación japonesa en los ojos de Makoto ante el volumen pseudomediterráneo de las conversaciones y agradecimiento francés en los de un señor de 80 años que no escuchaba lo que le decíamos. Así hasta unas veinte personas. Eran las 11 o las 12 de la noche y había risas a seis bandas en una mesa en la que habíamos caído como podríamos haber caído en otra cualquiera. Entonces cobró sentido.
domingo, 14 de enero de 2007
Habitaciones
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jueves, 4 de enero de 2007
Documentar
Hace unos días, Makoto Satô sacaba su cámara de vídeo de su bolsito de turista japonés y se ponía a documentar la noche. Unos días, 312 días. Llevaba diez -días, se entiende- en Pamplona, había visto docenas de películas, había sonreído en todos los idiomas que pudo y se lo había pasado bien. Un hombre que vivió tres años en un pueblo junto a su equipo para rodar una película, Living on the river Agano, se puso a documentar la noche. Algo tendría.
A mí aquella situación no me parecía nada especial. Mucha gente en un lugar cerrado, nada fuera de lo común. Sin embargo, seguro que cuando Makoto vio lo que había grabado vio mucho más que gente en un lugar cerrado. Seguro que se atascó mirando a alguna de esas personas, a la que probablemente ni siquiera recordaba haber visto. Pero esa persona cobró vida en la pantalla. Esa persona dejó de ser #45, o #92, o #0 porque allí había una cámara. Documentar.
No sé qué fue antes, si las historias o el hambre de historias, pero está claro que a estas alturas las historias son necesarias. Evasión, empatía, proyección de la historia propia... lo que sea, cualquier enfoque sirve. Es más, cualquier enfoque existe. Periódicamente se escucha eso de "todas las historias están contadas". Si te suena a falso, Punto de Vista.
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