miércoles, 20 de febrero de 2008

HETERODOCSIAS, De la locura a lo variopinto.


He vuelto a acudir a heterodocsias. Y hoy ya sí que no sé qué opinar, supongo que esa es una de sus intenciones. Me refiero a Albert Alcoz, María Cañas, Gonzalo De Lucas, Andrés Duque, Lluis Escartín, Vístor Iriarte y Rafael R. Tranche, culpables de mi desorientación.


Este grupito tiene un proyecto entre manos: La mano que mira. Y mientras tanto se dedican a pasar cosillas que tienen guardadas para, a propósito o por accidente, un público al que, quizá,verlo no le suponga un mazazo.


Empecemos por el primero. Luces, cámara...culpable.

Albert Alcoz nos muestra ocho trabajos en Super 8. La combinación de imagen y tratamiento sonoro está muy lograda, y sus ideas experimentan con nuestra intuición y nuestra paciencia hasta que casi logramos entenderle. Especialmente brillante La Costa Brava y Forth and Back and Forth. Si a él no se lo parece, que me lo diga.
María Cañas...¿Qué tienes en la cabeza? Su obra, desde luego, no deja indiferente. De las risas pasas a las nauseas con bastante facilidad, y eso no es fácil. Creo que la cámara en sus manos está entre colocada y desinhibida, pero el resultado es abrumador. http://www.animalario.tv/
Gonzalo De Lucas. De las dos obras presentadas, Sobreimpresiones me ha gustado más que Carta de Franz Kafka a Felice Bauer. No sé si es porque esta última es como la calma entre la locura de los demás, y por descompensación queda relegada al olvido en mi cabeza, o si realmente Sobreimpresiones es mayor. Consigue que nos montemos en una barca, de crucero por la belleza y la tranquilidad que ella emana. Bien, bien.
Andrés Duque y su Paralelo 10. Las figuras que su protagonista trabaja son de ángulos perfectos y aristas milimetradas, pero yo veo una espiral. Porque el ritmo te introduce en un descubrimiento del que quieres saber más y más. Porque de la ajenidad a la integración hay algo menos de media hora, y porque realmente nos creemos que esta filipina es una visionaria a la altura de Da Vinci.
Lluis Escartín...yo he pensado que me recordaba a Hitchcock y su ventana indiscreta, pero mi amigo de al lado ha resoplado. "Joder, esto sí que es un documental, no hay discurso, es un documental de verdad, es la esencia." Y como yo no sé muy bien qué decir, pues me apunto al carro. Me gusta el título, Nescafé-Dakar.
Víctor Iriarte. Decir adiós es una forma bonita de darte a presentar en Punto de Vista. Pero luego hay otra cosa que no aparece en el catálogo, y no apunté el nombre. Llamémosle Las caras de las chicas que me ponían los pelos de punta (siento cambiarle el título). Pues ese me incomodó. Sería por la expresividad de las caras, o porque las chicas me lloraban ahí, justo delante, y yo no podía consolarlas, y además, yo no les había hecho nada. Y luego me pregunté qué podría haberles hecho para que respondieran así. En estas estaba cuando se acabó la proyección y otro amigo aplaudía como loco.
Rafael R. Tranche nos habla del mar de Madrid (MarMadrid). Está empeñado en mostrarnos que existe, y más o menos lo consigue. Tiene unas imágenes preciosas de Madrid portuaria, de grúas que hacen las veces de mástiles y lonas de fachadas que hacen de velas. La única pega, su banda sonora suena a río. Pero, ¿qué le podemos pedir si es del interior?


Y nada más. Mañana presentan aquello por lo que están aquí. Una propuesta de Punto de Vista, La mano que mira. De este grupo, todo se puede esperar. Yo espero que experimenten conmigo como lo han hecho hasta ahora. Al principio te sientes un poco pelele, pero le acabas cogiendo el gusto. 12:30 Civican o 22:30, Golem Yamaguchi. Visitad http://lamanoquemiralamano.blogspot.com/


Beatriz Herzog.

3 comentarios:

Nahum dijo...

Jo, pues lo siento, Bea, yo no he terminado de cogerles el gusto.

Sensación agridulce esta mañana, tras contemplar el experimento.

Como si tuvieran mejor trabajada la teoría que la práctica. Como el urinario de Duchamp que, una vez descubierto, uno solo acierta a decir: "ah, era esto".

Me ha sabido a poco.

g dijo...

Hablo de las que he visto:

El plano secuencia de Andrés Duque me parece brutal. Es como un paseo hacia el fin del mundo. Un viaje muy raro hacia lugares muy raros. Y me alucina que fuese eso, exactamente eso, lo que encontrase la primera vez que decidió encender la cámara. El feísmo, el pixel, el descuido, aparente, forman parte del juego. Es el fin del cine. Y el comienzo de otra cosa.

El de Víctor creo que es genial. Una manera muy muy sutil de decir cosas sin decirlas. De reflexionar, y revinindicar, el cine movil, que hasta ahora está asociado a cosas negativas: palizas, bromas de mal gusto, malos chistes. El juego con el espionaje es algo, mucho, más que un juego.

Andrés Duque dijo...

Cada uno ve lo que quiere que ver, algunos un urinario, otros, una obra de arte. Lo importante no está en el objeto en sí, sino en tu implicación con el objeto y en este acto de apreciación no hay reglas.

Salud por un gran festival!